Coleccionar la furia

Ángel Sánches, árbitro retirado, tiene en su casa un museo de los objetos que le lanzaron desde las tribunas.

-Le faltó la moneda que le tiró el hincha de Cobreloa, en Chile, en los octavos de final de la Libertadores del 2002, y lo dejó inconsciente –dice Marita.
-Sí,  porque el estado de salud no me lo permitió. No tuve forma de levantarla porque quedé desmayado. Si me la hubieran tirado con la mano no pasaba nada. Pero me dieron un hondazo que me cortó la frente.

Por Gloria Ziegler | Revista Anfibia | 14 mayo 2012

  • 21 Mayo, 2012

Fuentes vuelve

Martín Caparrós entrevista a Carlos Fuentes.

Lo que yo nunca querría es ser estatua: a las estatuas las cagan las palomas. En cambio una estampilla me gustaría más. Es bonito eso de la estampilla: sirves para la comunicación y, además, te están lamiendo todo el tiempo.

Por Martín Caparrós | Blogs El País | 16 mayo 2012 (original de 2001)

  • 18 Mayo, 2012

  • 3 notas

Lo que sé

Estoy obsesionado con la muerte. Me parece una aventura. Peter Pan lo dijo. Curioso que lo cite, porque no me gusta J. M. Barrie. Detesto cómo ha sentimentalizado a los chicos, cómo los ha hecho bonitos y encantadores. Pero si uno mira el corazón de Peter Pan, es un chico obsesionado con la muerte, con miedo de vivir.

Por Maurice Sendak | Página/12 | mayo 2012 | vía dubquixote

  • 16 Mayo, 2012

  • 2 notas

En alabanza del aburrimiento

Esto es lo que significa ser insignificante. Si se necesita un aburrimiento que paralice la voluntad, bienvenido el aburrimiento. Somos insignificantes porque somos finitos. Pero mientras más finita es una cosa, más cargada está de vida, emociones, dicha, temor, compasión. Pues el infinito no es ni muy vivo ni muy emocional. Nuestro aburrimiento nos enseña al menos esto, porque nuestro aburrimiento es el aburrimiento del infinito.

Por Joseph Brodsky | El Malpensante | diciembre 2005

  • 16 Mayo, 2012

La tarde en que maté a mamá

Casi todos hemos deseado matar a nuestra madre, pero muy pocos lo hemos hecho. Soy de esos pocos, aunque no me siento orgulloso. Lo cuento sólo porque esta tarde, en medio de un aguacero torrencial, mientras me escampaba bajo un paradero de buses, me acordé de ese día ya lejano en que maté a mamá.

Por Luis Miguel Rivas | El Espectador | 29 abril 2010

  • 15 Mayo, 2012

  • 1 nota

Cesare Pavese

Algo va mal en este artículo. Mi intención era recordar a un escritor que admiro, y ya se ve que la admiración ha amainado. Lo comento con una amiga, por teléfono, a quien no le gusta y nunca le ha gustado Pavese. Tal vez la primera vez que leíste El oficio de vivir, me dice, querías suicidarte. Todos los estudiantes de literatura quieren suicidarse, dice, y yo me río pero enseguida respondo, con pavesiana seriedad, que no, que nunca quise suicidarme. Tal vez entonces, a los veinte años, me impresionaba la forma de expresar el malestar; la descripción precisa de un dolor que parecía enorme y que sin embargo no rivalizaba con la posibilidad de plasmarlo.

Por Alejandro Zambra | Letras Libres | diciembre 2008

  • 11 Mayo, 2012

  • 1 nota

Cromwell, el cajero generoso

El protagonista de esta historia me jodió la tarde. Él no lo recuerda, fue hace tiempo. La única vez que lo visité en la céntrica prisión en la que lo encerraron, Cromwell Gálvez huyó de mí y se apresuró a decir que no hablaba con la prensa. Le habían quitado la libertad pero la fama insistía en quedársele, no podía sacársela de encima ni dentro de los cuatro muros de una celda. Cromwell, el hombre que había robado un banco durante años sólo para poder acostarse con las vedettes más deseables de Lima, estaba finalmente preso y las carátulas de los diarios populares seguían poniendo su fotografía junto a letras grandes multicolores.

Por Juan Manuel Robles | Gatopardo | febrero 2007 (republicado en Crónicas Periodísticas)

  • 09 Mayo, 2012

El rey de la muerte

Una tarde fui a conocer al dictador más malvado del mundo. Su nombre es Charles Taylor, gobernaba Liberia y era un asesino en serie con el disfraz de un presidente. Había ido a entrevistarlo a su residencia de Monrovia, la capital de ese país, en los días que había ordenado exorcizar su palacio presidencial.

Por John Lee Anderson | Etiqueta Negra | abril 2012

  • 03 Mayo, 2012

  • 1 nota

El mensaje de Orwell

Hace 75 años, el escritor inglés George Orwell, llegó a España, con el proyecto de pelear en la Guerra Civil.

Hoy puede parecernos un marciano porque ¿quién en su sano juicio, va ir a pegar tiros a otro país, dejando en el suyo su pisito, su automóvil, su mutua médica, su plan de jubilación y su nicho pre-pagado en el cementerio? La respuesta es que, en el mejor de los casos, muy pocos. El mundo ha cambiado radicalmente, las ideologías se desvanecen, los ideales flaquean, ya no se sabe a qué parte de la derecha pertenece la izquierda y hoy la gente, para creer en algo, tiene que verlo en Google.  A menos que se trate de dinero o propiedades, dos elementos del paisaje mental contemporáneo en los que todos seguimos teniendo una inquebrantable fe.

Pero resulta que la crisis económica, que se ceba en España con insultante entusiasmo, nos va dejando sin pisito, sin automóvil, sin mutua y sin nicho en el cementerio, y todo sin haber ido a hacer la guerra, sin pegar un tiro, sin haber hecho absolutamente nada.

Por Jordi Soler | El país | 29 abril 2012

  • 30 Abril, 2012

  • 1 nota

Clío empobrecida: De cómo los economistas abusan del pasado

Mientras el euro colapsa, los mercados asiáticos se inflan y el tercer mundo se puebla de maquilas industriales, los economistas parecen mirar hacia otros paisajes y tratar de entender lo que nadie les ha pedido.

Por Francesco Boldizzoni | El Malpensante | marzo 2012

  • 28 Abril, 2012